shoppingMucho hablamos de eficiencia energética, de energías renovables, de reciclaje y de reutilización, todos temas muy necesarios de asimilar, pero que a fin de cuentas no sirven si no asumimos un compromiso mucho más trascendental y a largo plazo. Nuestra demanda al planeta no se hace sostenible separando nuestra basura o transformando las bolsas plásticas y otras acciones.

Según Veoverde.com el planeta no se salva sólo organizando apagones ni sumándose al día sin auto; menos comprando bonos de carbono, plantando árboles o haciendo muebles de tetra pack.

El decrecimiento es una teoría que intenta de cierta manera redefinir las nociones de progreso, desarrollo y calidad de vida con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Basado en la incómoda verdad de la finitud de nuestro planeta v/s lo ilimitado de nuestras pretensiones de crecimiento, el decrecimiento aboga por una disminución del consumo, la producción y las expectativas de crecimiento económico.

No es volver a la prehistoria como ironizan los escépticos, tiene que ver con la economía descalza de Max-Neef, con asumir esa premisa de “lo innecesario es dañino”. Tiene que ver con combatir el consumismo y la vorágine materialista con sencillez -como dijo Thoreau- y auto contención como forma de vida sustentable, consiente, generosa y responsable.

Bajo esta premisa hay que considerar que las visiones de progreso que se nos presentan hoy en día no son mas que miopes manipulaciones que intentan hacernos creer que no hay necesidad de cambiar nuestro estilo de vida, que basta con depositar nuestra fe en la ciencia y en el libre mercado para guiar el rumbo del planeta hacia la sustentabilidad.

Por poner un ejemplo, decir que utilizando energías renovables podemos mantener nuestro crecimiento y demanda energética actual de forma indefinida es una falacia. Hace falta, además de esa diversificación de la matriz energética, un cambio de paradigma hacia el decrecimiento, hacia la disminución de las pretensiones materiales y económicas.

Deberíamos creer que calidad de vida no son más teléfonos celulares solares o plasmas led cada vez más grandes;  progreso no son centros comerciales con muros verdes, casinos ecológicos, autopistas de alta velocidad, ni desarrollo significa una central nuclear, biodiesel o semillas modificadas genéticamente para ahorrar agua. El verdadero avance es vivir mejor con menos, en equilibrio con nosotros, el planeta y su capacidad de carga.

Fuente:   veoverde.com – editado por www.thefxmedia.com