Redes atrapa niebla, dan agua en Perú
Parecen enormes redes de voleibol abandonadas que, en una de las laderas de las muchas colinas en la capital peruana miran en dirección oeste hacia el océano Pacífico.
Se inició como un experimento hace dos años y ahora están dando un salvavidas a algunos de los residentes más pobres de Lima.
La ciudad recibe un promedio de poco más de 40 milímetros de lluvia al año, pero lo que no consigue en los chaparrones, lo compensa la niebla.
Durante nueve meses del año gran parte de la ciudad costera está envuelta en la niebla del mar y estas redes se están utilizando para atraparla.
Las redes capturan la niebla en su malla de plástico grueso y las gotas caen en canales improvisados cuyo desagüe se efectúa en tanques del tamaño de piscinas ubicados más abajo en la ladera.
Usando cuatro de estas simples estructuras de ocho metros por cuatro metros, esta comunidad, encaramada en las estribaciones de los Andes, en el distrito de Villa María del Triunfo, puede recolectar alrededor de 240 litros de agua cada noche y una cantidad similar durante el día.
Irónicamente, un lugar que está casi siempre envuelto en niebla, se llama Bellavista.
“Estas redes de niebla han mejorado nuestra calidad de vida. Podemos cultivar verduras para nuestras familias y usar esta humedad, que de otro modo se perdería, en lugar de tener que comprar agua”, dijo Noe Neira Tocto.
Las verduras ayudan a alimentar a estas familias de bajos ingresos, pero igual es necesario comprar agua para uso doméstico, como lavar y cocinar, agregó la entrevistada.
También se dedican al cultivo de árboles de Tara, cuyo fruto contiene taninos que se utilizan para el tratamiento de muebles de cuero.
La comunidad espera que el dinero obtenido de la venta de la fruta ayude a pagar por el mantenimiento de las redes. “Nuestro sueño es hacer esta agua apta para beber”, dijo.
Vida sostenible
A pesar de vivir en la periferia de la ciudad, los residentes de Bellavista son de zonas rurales que emigraron a la capital para buscar trabajo.
Los recién llegados consiguen la tierra que está más arriba en la colina, donde no hay conexión al suministro de agua municipal.
La agricultura es algo natural para los residentes como Olga Arce, quien emigró a Lima hace dos décadas.
“Toda persona que vive aquí es originaria de las zonas rurales. Para nosotros es natural cultivar y todos tenemos nuestras huertas”, agregó.
Decenas de miles de peruanos podría terminar emigrando a la ciudad pues el cambio climático parece estar ya interrumpiendo el ritmo de las estaciones en los Andes.
Creo firmemente que éstas son las acciones que debemos apoyar para combatir el cambio climático.
Si deseas leer la nota completa haz click aquí
Fuente: BBCmundo.com – www.thefxmedia.com
