El manatí es un mamífero marino que habita en las costas y en las desembocaduras de los ríos. Su nombre científico es Trichechus manatus, del griego tri (tres) y chechus (uñas) y de la lengua indígena Caribe manati que significa con mamas. Su cuerpo es grande y cilíndrico, parecido al de una foca grande. Se distingue particularmente por su cola aplanada en forma de cuchara y por sus dos extremidades en la parte anterior del cuerpo provistas de tres o cuatro uñas. Aunque por lo regular es de color gris, se encuentran algunos color café. Al igual que otros mamíferos marinos, tiene poco pelo, excepto en el morro que está cubierto de pelos cortos.

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Al nacer, la cría mide aproximadamente un metro (tres pies) y pesa 30 kilogramos (66 libras). De adulto puede llegar a medir hasta tres metros (10pies) de largo y pesar cerca de 500 kilogramos (1,110 libras). Sin embargo, se han observado individuos que miden hasta cuatro metros (13 pies) con un peso de hasta 1,500 kilogramos (3,300 libras).

El manatí es un animal tímido e inofensivo, que gusta de nadar en compañía de su grupo para jugar, comer o moverse de un lugar a otro. Este es el único mamífero marino completamente herbívoro, característica que lo hace muy importante para ayudar a mantener el equilibrio y la productividad de su hábitat. Su alimento principal lo constituyen las yerbas marinas y plantas acuáticas que crecen en lugares poco profundos cercanos a la costa o en los ríos. Tiene predilección por la yerba de manatí ( Syringodium filiforme) y por la yerba de tortuga ( Thalassia testudinum).

Como todos los mamíferos, el manatí necesita respirar aire. Aunque lo normal es que suba a la superficie cada uno a cuatro minutos para respirar, puede permanecer sumergido hasta por 20 minutos. Cuando se sumerge, los dos orificios nasales, localizados un poco más arriba de la boca, se cierran herméticamente. La capacidad de reproducción del manatí es relativamente baja comparada con la de otros mamíferos. A los cinco años ya está listo para aparearse y producir una cría cada dos o tres años.

El periodo de gestación es de 13 meses, uno de los más largos en el reino animal. Durante los dos primeros años la madre amamanta y cuida de su cría, siendo ésta la relación social más fuerte dentro de esta especie.

¿Dónde se encuentra?

La subespecie de manatí que se encuentra en Puerto Rico ( Trichechus manatus manatus ) es la misma que habita las costas cálidas de otras Antillas Mayores, países del Caribe y del Golfo de México. El manatí de la Florida es considerado como una subespecie aparte (Trichechus manatus latirostris). Existen otras especies de manatí en el Río Amazonas y en la costa Oeste de África. Su distribución en Puerto Rico está regida por tres factores: 1) el grado de protección contra el oleaje fuerte que proveen las bahías y puertos, 2) la distribución de las yerbas marinas para alimentarse y, 3) la disponibilidad de agua dulce para beber.

El manatí es más abundante en las costas sur y este, especialmente en Fajardo y Ceiba (Base Naval Roosevelt Roads) y en la Bahía de Jobos entre Guayama y Salinas. También se encuentra en densidad intermedia, en la costa noroeste de Vieques, la Bahía de Guayanilla, La Parguera y Bahía Montalva en Lajas, Joyuda y Bahía Sucia en Cabo Rojo, y en la desembocadura del Río Guanajibo en Mayagüez. En la costa norte no es tan abundante como en el sur. Sin embargo, se ha observado desde la desembocadura del Río Plata en Dorado hasta Fajardo y en el noroeste en Isabela y Aguadilla.

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¿Por qué se encuentran en peligro de extinción?

Se estima que en Puerto Rico la población es de unos 60 a 250 individuos. Con el propósito de conservar esta especie, pues son más los individuos que mueren que los que nacen, este grupo ha sido clasificado en peligro de extinción. Esta situación unida a su baja tasa reproductora, se agrava con las condiciones desfavorables creadas por el ser humano al desarrollar la costa indiscriminadamente. El manatí es de movimiento lento y pasa la mayor parte del tiempo flotando en la superficie. Por esto, es muy susceptible a ser impactado por botes y lanchas conducidas a gran velocidad. Las hélices le infligen cortaduras profundas que pueden ser mortales. Además, el impacto directo de la embarcación puede matarlo en el acto.

El aumento en el transito de botes y lanchas a veces le obligan a desplazarse a lugares que no reúnen las condiciones necesarias para su supervivencia. Las redes de pesca también ocasionan la muerte del manatí, pues algunos pescadores continúan atrapándolo para consumir o vender su carne ilegalmente. En otras ocasiones las redes lo mantienen atrapado bajo el agua y muere ahogado. También puede morir al ingerir plásticos o globos o al enredarse en hilos de pescar, sogas y en muchos otros artículos que encuentra flotando en el mar.

¿Qué hacen las agencias de gobierno para ayudarlos?

Con motivo de su inminente peligro de extinción, los gobiernos de Puerto Rico y de los Estados Unidos han amparado esta especie bajo leyes de protección. Estas leyes prohíben estrictamente la caza del manatí y cualquier otra acción que ponga en peligro la supervivencia de un individuo de esta especie. La infracción de estas leyes puede conllevar una penalidad máxima de $20,000 y hasta un año de cárcel.

Si quieres ver un manati en su hábitat haz clic aquí.

Fuente: ctp.uprm.edu – www.thefxmedia.com