Vivir de acuerdo consigo mismo

“El mayor secreto de la felicidad es estar bien consigo mismo”  decía Fontenelle..

Los sabios de la antigüedad lo comprendían de esta manera y afirmaban que la felicidad es una toma de conciencia, un estado de bienestar que nos procura la aceptación de las cosas tal como se presentan. Según estos filósofos bastaría simplemente decidir “ser feliz” o “alégrate con poco y conocerás la ventura”.

Pero en la actualidad estas ideas resultan abstractas o insignificantes, en una época en que el tener y el  parecer se han erigido como dogma y donde todo (o casi todo) desemboca en las apariencias, lo superficial y la ilusión. Como si ser feliz se resumiera en tener más dinero,  más poder,  más reconocimiento,   más vacaciones,  más tiempo, etc. ; en suma más de todo…

Entonces todo se convierte en contradictorio, las preocupaciones económicas y los problemas cotidianos, tironean nuestra existencia y se anteponen (en apariencia) a nuestra felicidad. Por un lado tener más; por otro las pre-ocupaciones. Entonces ponemos cada vez mas condiciones para vivir mejor..

Gracias a Dios la “felicidad” no es tan exigente con nosotros, ella se contenta con poco. Es una gran silenciosa que se hace ver en la calma y en las pequeñas cosas. En ese rayo de sol que entra por tu ventana, en el paso lento  de un anciano, en las risas de unos niños jugando,  en le saludo de un desconocido, en abrir tus ojos y ver la maravilla de la vida que esta frente a ti. Es estar aquí en el momento presente, es estar de acuerdo consigo mismo.

“Cuantas menos condiciones pongamos, más grandes serán nuestras posibilidades de ser feliz” R. Holden