El secado de frutas con energía solar es una buena práctica y es una técnica tradicional para conservar el excedente de alimentos de la temporada, en especial de primavera y verano. El aire seco y caliente circulando por entre los frutos y verduras es suficiente para conseguir deshidratarlos y de este modo, especialmente, en el caso de la fruta, la propia concentración de azúcares naturales permite su conservación y evitar que puedan proliferar bacterias y hongos que la destruyan.

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Nutricionalmente, la comida desecada es una forma más racional de conservar los alimentos que el congelado. Los sabores y propiedades nutritivas de los alimentos secados una vez se vuelven a rehidratar para ser consumidos son excelentes. Puede bastar unas 2 horas de poner en contacto con agua la fruta deshidratada y esta recupera la textura para ser degustada (el jugo de la rehidratación también constituye una bebida muy saludable). También son ideales para utilizar en sopas, yogur, ensaladas y otras recetas en las que el agua o el vapor sean ingredientes básicos. Los alimentos secados conservan todas las proteínas, hidratos de carbono, minerales, fibra y casi todas las vitaminas.

Otra posibilidad del secado-deshidratado de la fruta además de conservar un producto perecedero es que obtengamos una delicattessen. Y es que la fruta deshidratada es un alimento atractivo como aperitivo y para los más pequeños de la familia pueden ser una alternativa a las golosinas y evitando así los riesgos nutricionales de estas pues los azúcares de la fruta deshidratada son naturales y no edulcorantes artificiales como los que contienen la mayor parte de las golosinas Finalmente, la fruta deshidratada puede ser una alternativa para las personas que padecen determinados trastornos tales como retención de líquidos excesiva y tienen restringido el consumo de fruta fresca por el exceso de agua.

Fuente: www.terra.org –  www.thefxmedia.com

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