El gobierno de Brasil dijo que ya dio licencia medioambiental para desarrollar una controvertida represa hidroeléctrica en el corazón de la selva amazónica, el primer paso para que el sector privado opte a gestionar su construcción.
La central de Belo Monte, que se nutrirá de un afluente del río Xingu, será la tercera más grande del mundo, por detrás de la presa china de las Tres Gargantas y la de Itaipú, que comparten Brasil y Paraguay.
Sin embargo, estos planes se enfrentan a la oposición de grupos ecologistas y poblaciones indígenas. Las tribus dicen que el proyecto representa una amenaza a su modo de vida.
Los críticos insisten en que la presa de Belo Monte inundaría grandes áreas de bosque lluvioso, tendría un impacto severo sobre las poblaciones de peces, y socavaría el modo de vida de miles de indígenas.
Además, los dirigentes indígenas están molestos porque creen que las consultas llevadas a cabo hasta el momento han sido inadecuadas y sus voces no están siendo oídas.
“Los pueblos locales tradicionales, como las comunidades indígenas y ribereñas, no están al tanto del verdadero impacto”.
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Fuente: BBCmundo - www.thefxmedia.com
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