Biodetección de pesticida en los alimentos
Un grupo de científicos en Canadá ha desarrollado una varilla capaz de medir los niveles de pesticida en la comida y la bebida. La ciencia de la biodetección continúa desarrollando nuevas tecnologías para informar a los gobiernos, las industrias y los individuos acerca de los componentes químicos que llegan al medio ambiente–para después llegar a nosotros–y que no deberían acabar ahí.
La mayoría de estas técnicas de detección son caras y complejas, y pueden tardar horas o días antes de producir resultados. Lo sé porque he pasado por pruebas de laboratorio para detectar mis niveles de cientos de toxinas químicas–pesticidas, metales, retardadores de llamas y muchos más–e incluir los resultados en un artículo publicado en 2006.
Un equipo de químicos de la Universidad McMaster de Ontario acaba de publicar un estudio enAnalytical Chemistry que describe una nueva forma de biodetección que utiliza un papel tratado y colocado sobre varilla, que es capaz de identificar trazos de pesticidas en la sopa de pollo que estás a punto de comerte, o en la primera taza de café que te bebes por la mañana.
Esto es lo que figura en el informe de R&D:
Los científicos describen el desarrollo de una nueva tira de pruebas basada en papel que cambia de color dependiendo de la cantidad de pesticida presente. En los estudios de laboratorio, usando comida y bebida contaminada a propósito con pesticidas comunes, las tiras de prueba identificaron con éxito cantidades minúsculas de pesticida. Señalan que las tiras de prueba, que dieron los resultados en menos de cinco minutos, podrían ser de especial utilidad en los países en desarrollo o en aquellas áreas remotas sin acceso a equipamiento de pruebas de alto coste ni a electricidad.
A medida que estas herramientas de medición de toxinas producidas por humanos sean más sencillas y baratas, se espera que la obtención de los datos proporcione una imagen más clara de los verdaderos niveles de contaminantes en el medio ambiente, así como dentro de nosotros mismos. También acelerará los intentos por comprender mejor cómo interactúan las toxinas con los cuerpos y las células a nivel molecular–incluyendo la interacción de genes y toxinas que puede que contribuyan o no al aumento de ciertas enfermedades como la leucemia en los niños y el cáncer cerebral.
Fuente: technologyreview.com – www.thefxmedia.com
